Sociología & Política
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LA ACCIÓN SOCIAL según MAX WEBER
Se entiende por "acción " una conducta humana en la que el individuo, o individuos, que la producen, la establecen con un sentido subjetivo. Para la sociología la acción social, se refiere de manera general, al análisis del comportamiento humano en los diferentes medios sociales. Y Max Weber define la acción social como cualquier tipo de proceder humano orientado por las acciones de otro, las cuales pueden ser presentes o esperadas como futuras.
La actuación de otro, nos sirve como elemento para diferenciar las acciones con significado de los individuos, de una acción ante un estímulo cualquiera.La referencia a otra persona le da a la acción su carácter social, por ejemplo, cuando dictamos una clase ante un grupo de estudiantes, se espera que sea atendida con receptividad; estamos entonces, ante un caso de acción social.La acción social esta referida a la conducta de otros. Ya que existe una intersujectividad entre los sujetos movidos por la intencionalidad, tomando el ejemplo anterior podemos decir, que existe una conducta subjetiva en cada uno de los actores, enseñar - aprender. Estableciéndose así una relación dotada de un sentido que la hace comprensible. Esto explica, la lógica de los fenómenos sociales, acción - reacción de los comportamientos y así, establecer inferencias causales y modelos tipológicos.Para establecer las diferentes tipologías el autor de la teoría hace énfasis en la inseparabilidad que existe entre sociedad y los factores culturales que la afectan. Dicho de otra forma, la metodología para clasificar los tipos de acción, parte de una metodología que tiene su base en las causalidades culturales que supone la previsibilidad de las acciones.Distinguiendo así, cutro tipos de orientación del proceder social:1. La acción racional con arreglo a fines.2. La acción racional con arreglo a valores.3. La acción afectiva4. La acción tradicional.Cada tipo de acción o conducta emitida por el individuo parte de los valores, metas que se proponga y valores y medios que posea.
Tipos de acción social
1. Acción racional con arreglo a fines: Actúa racionalmente con arreglo a fines quien con orienta su acción por el fin, medios y consecuencias implicadas en ella y para lo cual sopese racionalmente los medios con los fines, los fines con las consecuencias implicadas y los diferentes fines posibles entre sí.
2. Acción racional con arreglo a valores: Determinada por la creencia consciente en el valor ético, estético, religioso o de cualquiera otra forma como se le interprete propio y absoluto de una determinada conducta, sin relación alguna con el resultado.
3. Afectiva: Determinada por afectos y estados sentimentales actuales.
4. Tradicional: Determinada por una costumbre arraigada.
Weber termina identificando cuatro clases dentro de la sociedad capitalista:
1.-La alta clase dominante (grandes propietarios o empresarios)
2.-Los trabajadores "de cuello blanco" (profesionales, técnicos y burócratas)
3.-La pequeña burguesía (pequeños propietarios, comerciantes, etc.)
4.-Los obreros manuales (a su vez diferenciados por su grado de capacitación)
Pero además de lo económico, Weber también mide el prestigio social ligado a los estamentos, y el poder político ligado a los partidos. El estamento se asocia a la idea de "honor social" y ésta puede servir de base para "el poder social" que caracteriza a los partidos.
La teoría del panóptico de Michel Foucault - Psicología social y relaciones personales
Sobre cómo el poder político
y económico nos controla sin que seamos capaces de advertirlo.
El poder y el control y gestión de éste son elementos
presentes de forma constante en la sociedad y en las instituciones.
La gestión del comportamiento de la ciudadanía y la
actuación según unas normas de convivencia más o menos pactada y aceptada por
el conjunto de la sociedad es llevado a cabo por diversos agentes a lo largo de
nuestra vida. Dicha vigilancia y control serían analizados en la teoría del
panóptico de Michel Foucault.
Entendiendo el
término: ¿qué es panóptico?
Si bien la teoría del panóptico se ha popularizado gracias a
Michel Foucault, el concepto panóptico fue ideado por Jeremy Bentham como un
mecanismo aplicable al control del comportamiento de los presos en las
prisiones.
El panóptico en sí es una forma de estructura arquitectónica
diseñada para cárceles y prisiones. Dicha estructura suponía una disposición
circular de las celdas en torno a un punto central, sin comunicación entre
ellas y pudiendo ser el recluso observado desde el exterior. En el centro de la
estructura se alzaría una torre de vigilancia donde una única persona podía
visualizar todas las celdas, siendo capaz de controlar el comportamiento de
todos los reclusos.
Éstos, sin embargo, no podían ser nunca conscientes de si
eran vigilados o no, dado que dicha torre estaba construida de forma que desde
fuera era vista como opaca, no sabiendo donde estaba o que hacia el vigilante.
Así, el recluso podía estar siendo vigilado a cada momento, habiendo de
controlar su comportamiento con el fin de no ser castigado.
La idea del panóptico sería recogida por Michel Foucault,
que vería en la sociedad actual un reflejo de dicho sistema. Para este autor,
el paso de los tiempos ha provocado que nos sumerjamos en una sociedad
disciplinaria, que controla el comportamiento de sus miembros mediante la
imposición de la vigilancia. Así, el poder busca actuar a través de la
vigilancia, el control y la corrección del comportamiento de la ciudadanía.
El panoptismo se basa, según la teoría del panóptico de
Michel Foucault, en ser capaz de imponer conductas al conjunto de la población
a partir de la idea de que estamos siendo vigilados. Se busca generalizar un
comportamiento típico dentro de unos rangos considerados normales, castigándose
las desviaciones o premiándose el buen comportamiento.
Autogestión y
autocensura
Este modelo social hace que el individuo autogestione su
comportamiento, dificultando la coordinación y fusión con el grupo en pos de
mantener la conducta dentro de un rango establecido como correcto por el poder.
Se dificulta la formación y acción de grupos divergentes con el orden
establecido.
El uso de mecanismos basados en el mismo principio del
panóptico permite que el poder no tenga que ser ejercido y manifestado de forma
continua, puesto que si bien en la antigüedad había una persona que ejercía el
poder y vigilaba si era obedecido, ahora cualquier persona o incluso objeto
puede ser un representante de dicho poder.
El hecho de que la vigilancia sea invisible, es decir que
las personas observadas no puedan determinar si están siendo observadas o no,
hace que el comportamiento individual sea controlado incluso cuando no se
vigila. El sujeto en posible observación intentará obedecer las normas
impuestas con el fin de no ser sancionado.
El panóptico en la
sociedad
Para la teoría del panóptico de Michel Foucault, la
estructura de tipo panóptico en la que algunos agentes gozan del poder de
vigilar y sancionar el comportamiento del resto sin que éstos sean capaces de
discernir si están o no siendo vigilados no se limita solo al ámbito carcelario
en que Bentham lo imaginó.
De hecho, según Foucault todas las instituciones actuales
tienen de una forma u otra este tipo de organización. Si bien no es necesario
que sea llevado a cabo físicamente, e incluso sin que se lleve a cabo una vigilancia
real en algún momento, el hecho de sabernos o creernos vigilados y evaluados va
a modificar nuestro comportamiento en los diferentes entornos.
Por ejemplo, la teoría del panóptico de Michel Foucault es
aplicable en el mundo de la empresa, donde los empleados controlan su conducta
ante el conocimiento de que sus superiores pueden visualizar sus actuaciones.
Dicho control mejora la productividad y disminuye la dispersión. Lo mismo
ocurre en la escuela, con los alumnos autocontrolando su comportamiento cuando
se creen vigilados por los docentes e incluso con los docentes cuando
consideran que están siendo vigilados por los órganos directivos.
Para Foucault, todo en la actualidad está vinculado mediante
la vigilancia, desde la participación en diferentes instituciones hasta nuestra
vida cotidiana. Incluso en ámbitos como el sexo resultan visibles los
mecanismos de control de la sociedad actual, buscándose el control de nuestras
pulsiones a través de la normalización de la sexualidad. Ello se ha visto reforzado
con el nacimiento de las tecnologías de la información, en que cámaras y
sistemas de vigilancia han sido implementados y mejorados de cara a controlar
el comportamiento ajeno.
Algunos aspectos
vinculables a la Psicología
Tanto la estructura diseñada por Bentham como la teoría del
panóptico de Michel Foucault tienen una importante consecuencia a nivel
psicológico: el surgimiento del autocontrol de los sujetos debido a la
presencia de vigilancia.
Este hecho se corresponde con el condicionamiento operante
según el cual la emisión o inhibición de una conducta vendrá dada por las
consecuencias de dicha acción. Así el hecho de saberse vigilados implica, según
el caso, la expectativa de un posible refuerzo o castigo si realizamos
determinadas conductas. Ello provocará que se lleven a cabo las respuestas que
se procure realizar el comportamiento que provoque consecuencias positivas o
que evite la imposición de un castigo, mientras que se evitará toda aquella
conducta que suponga consecuencias aversivas.
Si bien puede mejorar el rendimiento laboral y el
comportamiento en determinados ámbitos, dicha vigilancia constante puede
suponer en muchos casos el nacimiento de reacciones de estrés e incluso
episodios de ansiedad en personas que terminan inhibiéndose en exceso, siendo
pues un control excesivo promotor de rigideces conductuales y malestar
psíquico.
Asimismo, la imposición del poder va a generar un elevado
nivel de reactancia en otras muchas personas, induciendo comportamientos
opuestos a los que se pretendía conseguir inicialmente.
Dicho control también puede conducirse de manera positiva.
El hecho de saberse vigilados puede incitar a los sujetos a realizar
modificaciones de conducta que a la larga pueden suponer una ventaja
adaptativa. Por ejemplo, puede ayudar a mejorar la adherencia y seguimiento de
un tratamiento o terapia o incluso prevenir actos tales como agresiones, acoso
o malos tratos. El problema es que muchas de esas modificaciones van a ser
meramente superficiales y de cara al público, no provocando cambios
actitudinales ni llevándose a cabo en la esfera privada. El cambio conductual
se realiza básicamente por las posibles consecuencias y no por el
convencimiento de la necesidad de un cambio.
Referencias bibliográficas:
• Foucault, M. (1975).
Surveiller et punir. Éditions Gallimard:
París
• Artículo relacionado: "Biopoder: la teoría que
desarrolló Michel Foucault"
• Te puede interesar: "Los 13 tipos de cárceles (y
sus efectos psíquicos en los reclusos)"
La teoría del panóptico de
Michel Foucault
¿Consumidores o consumidos?
Tendencias. Hasta hace pocas décadas el hombre se conformaba con lo que
tenía y había conseguido con su propio esfuerzo. Pero eso cambió y hoy la
sociedad lo empuja a tener más y más con la idea de que así se está mejor.
A lo largo de la historia el hombre tuvo necesidades que
tendió siempre a satisfacer. Más allá de las necesidades básicas, como vivienda
o vestido, por ejemplo, fue adquiriendo a través del tiempo nuevos productos de
confort que le ayudaron a vivir mejor, como luz eléctrica, teléfono,
televisión, y que le permitió una vida cada vez más cómoda. Sin embargo, hoy en
día está cubierto de nuevas necesidades, aunque estas carencias son más superficiales
que las de hace unos años. ¿Pero quién determina cuán profunda es una
necesidad? ¿Quién puede definir que es tenerlo "todo"?
Hasta hace unas décadas se estaba conforme con lo que se
tenía o se podía conseguir gracias al esfuerzo personal. Hoy las transformaciones
constantes en la tecnología, en el diseño de objetos y el proceso de
globalización han transformado al ciudadano en un mero consumidor. Esta
globalización es una internacionalización de las culturas que hace que se abran
las fronteras geográficas y que todos accedan e incorporen los mismos bienes,
materiales y simbólicos. Supone una interacción de actividades económicas y
culturales, donde parecería que todos acceden a todo.
Sin embargo, este movimiento sólo ha llevado al hombre a una
cultura de lo efímero, en la cual las cosas fluyen a gran velocidad, generando
un gran vacío y nuevas necesidades a satisfacer. El consumo de lo innecesario
se ha transformado en un proceso ritual, que ha llevado al hombre a darle
importancia a ciertas cosas materiales y otorgarle un significado inédito con
prácticas sociales que son sustentadas desde la sociedad. El consumismo extremo
estaría reemplazando espacios que el hombre ha dejado de ocupar.
Hoy por hoy surge una nueva sociedad automatizada y
conectada, que le permitiría al hombre una nueva manera de concebir la
libertad. Casas inteligentes, que abren y cierran sus puertas y ventanas
automáticamente o canillas que riegan el jardín a la hora programada,
microondas, freezers, aire acondicionado, computadoras personales que logran
una intercomunicación permanente entre los hombres, darían cuenta de una vida
fácil de llevar y, por qué no, más tranquila. Sin embargo, Gilles Lipovetzky le
llama a este momento hiper modernidad ya que lo caracteriza como la fuga hacia
delante, donde todo es exceso, exceso de consumo y exceso de tecnología y,
sobretodo, crecimiento fuera de los límites. Este "tener todo"
llevaría a la era del vacío, y, como consecuencia, al crepúsculo del deber
porque se ha llegado a un individualismo extremo.
La posmodernidad, sosteniendo una cultura de la imagen en la
que varones y mujeres valorizan el cuerpo como mercancía y avalando el tener
por sobre el ser, donde se es alguien en la sociedad en tanto se tiene tal o
cual auto, se vive en tal o cual barrio o se usa tal o cual ropa, hace que se
sigan reproduciendo prácticas que sustentan la idea de consumidor.
¿Consumo o consumismo?
Según el diccionario de la lengua española, consumir es
gastar cosas que con el uso se destruyen o extinguen. Desde el planteo del
marketing es la infinitización de un proceso simbólico en el cual se
intercambian y se consumen significantes. Desde este punto de vista, el
producto en sí mismo no significa nada, es in- significante, adquiere sentido
al ser nombrado en el discurso, es su nombre. Y como todo símbolo la marca es
la huella de una ausencia. El consumidor es quién canaliza su deseo en la marca
y le da vida al producto. Por ello la marca expresa el significado
permanentemente buscado por el sujeto: la completud.
En esa búsqueda es cuando el hombre puede caer en el
consumismo, entendido como el exceso de consumo, transformado en un individuo
que vive por y para el otro, adoptando reglas, valores, prestigios de
referentes ajenos a su manera de pensar. La libertad de elección quedaría
fijada a un yo descentrado que perseguiría consumir ciertos productos por lo
que le dicen que son, limitada a un consumidor que actuaría en función de la
mirada del otro: adquirir cierto producto en determinado lugar que otorgue
prestigio social u ocultarlo de la mirada del otro porque no fue conseguido en
el shopping establecido como prestigioso por la sociedad.
El consumidor mira al objeto-producto fuera de él para que
éste lo prestigie frente a los otros. Establece con él una alianza afectiva que
se repite infinitamente y constituye la naturaleza misma del consumo como
singular fenómeno humano. Los productos, las cosas, muestran otra escena que el
consumidor construye con ellos, tornándolos evanescentes para que él mismo
resulte luego decepcionado.
El reconocer el carácter sustituto de deseos que viene a
cumplir el producto, sería el puntapié inicial para tomar conciencia como
sujetos.
Cabe preguntarse si esto conforma al hombre, que es quien
trabaja de sol a sol por conseguir tener lo que la sociedad le dictamina que
debe tener ya que el consumo no es algo individual o privado, sino que actúa
dentro de una cultura y está afianzado por las instituciones que lo
constituyen.
La función de la familia
¿Qué hacer para no seguir reproduciendo lo que criticamos?
En plena época tecnológica y digital, los valores
evidentemente están siendo cambiados. Antes el conocimiento se acumulaba, ahora
se descarta; en realidad, se aprenden cosas que en poco tiempo dejan de tener
vigencia. El consumo no sólo es ineludible sino que es necesario, sólo se
trataría de ir tomando conciencia de los procesos que se van dando en la
sociedad, de los mecanismos que se operan para que el sujeto deje de ser tal
para convertirlo en un individuo consumista.
La función de la familia será analizar los medios de
comunicación, el mirar cuidadosamente los programas televisivos, reflexionar
acerca de lo que los programas o publicidades que quieren transmitir, para
poder formar sujetos críticos que se interroguen acerca de la realidad.
Nos debemos un tiempo de diálogo para formar ciudadanos que
se puedan socializar con la mayor igualdad posible. De lo contrario, quienes
puedan acceder a ciertos bienes materiales serán consumidores y los que no,
consumidos, provocando desazón a quienes no pueden acceder a determinadas
cosas.
Pero la sociedad es mucho más que esta dicotomía,
consumidores o consumidos; es la suma de ciudadanos capaces de pensar y elegir
qué es lo conviene a cada uno, pero no desde lo material, sino, por el
contrario, desde lo personal y social.
No está mal querer vivir mejor o tener las comodidades para
una vida más confortable: aire acondicionado, calefacción, vacaciones que
permitan un tiempo de ocio o lo que cada uno crea que necesite. Ahora bien, es
cada uno quien debe establecer las prioridades en su propia vida, de lo
contrario sólo será una carrera contra todos y contra nadie que el hombre nunca
podrá superar o sólo podrán hacerlo unos pocos. La carrera deberá ser con uno
mismo, con elecciones diarias, con demandas, pero también con deseos que se
puedan satisfacer, con consumo, pero como medio para vivir mejor y no como fin
en sí mismo. La responsabilidad individual será la base para convertirse en
sujetos críticos capaces de elegir lo que más le conviene a cada uno.
Diario La Capital - 2 enero 2017
Carina Cabo
Autora de "La Escuela, ¿para qué?"
La sociedad de consumo - Orígenes y desarrollo
· Orígenes de la sociedad capitalista. El puritanismo
y la teoría de la predestinación
La llamada ¨sociedad de consumo¨ tiene
un orígen social y antecedentes históricos propios. Como modelo social es el
producto histórico de determinado estadio de desarrollo de la economía
capitalista, y proviene de dos corrientes.
· La primera se
refiere al espíritu materialista puritano que dio basamento al desarrollo
económico de los Estados Unidos, religión de los padres fundadores protestantes
y sus elites dirigentes, que se caracterizaba por su concepción particular del
ascetismo cristiano. Este se basaba en un elitismo religioso, en donde una
minoría de ¨elegidos¨ o personas superiores, practicaban una ética de extrema
laboriosidad basada en la producción, el ahorro y la reinversión de los
capitales ahorrados en la producción, dejando de lado toda alternativa que
tendiese a la ociosidad. Esa negación del ocio, dio orígen al término
¨neg-ocio¨. Para estos puritanos ¨virtuoso¨ era aquella persona que se
caracterizaba por su frugalidad en el consumo, una castidad obsesiva y por la
sobriedad en sus gustos y preferencias. Estas conductas de orígen religioso
protestante, son el fundamento de una moral que tiende a conformar una especie
particular de economía capitalista.
· La segunda tiene
que ver con la vieja teoría de la predestinación y de la vocación religiosa,
por la cual se unía religión y economía en una concepción que entendía que el
exitoso en los negocios, estaba destinado a la salvación. Por su parte estos
¨elegidos¨, triunfadores en el mundo material, eran el resultado de una
selección natural en donde los más aptos resultan ganadores y los menos aptos
perdedores por predestinación divina, y por lo tanto destinados a ser excluídos
de los beneficios de la salvación. El hecho de ser perdedores, les daba a
ciertos individuos la categoría de inferiores, menos aptos, y trasladado ello a
la religión los convertía en los ¨no elegidos¨ o condenados, por lo tanto los
que no estaban predestinados a salvarse, lo que significa directamente que eran
los candidatos directos al infierno, tanto religioso como social y económico.
Esta teoría de la predestinación y la
vocación religiosa con su secuela de división social entre exitosos y
fracasados –salvados y condenados en la religión puritana- , y el espíritu
materialista puritano que alimentaba el ansia de ser exitosos, condujo a una mezcla
que condujo a aplicar las concepciones naturalistas de Charles Darwin a la
ciencia social. Como todos conocemos, éste fue el científico que elaboró la
teoría de la evolución de las especies ,en donde el hombre es el producto de
una selección natural originada en el desarrollo orgánico y progresivo de los
simios, cuyo producto acabado es el humano, el simio más perfecto, el
seleccionado por la diosa ¨naturaleza¨.
La proyección de esta teoría darwinista
de las ciencias naturales a las ciencias sociales, dio como nacimiento el
denominado ¨darwinismo social¨: la teoría de la selección naturla de los
individuos y las especies sociales.
· El darwinismo social
Herbert Spencer, fue quien esbozó la
idea de la ¨supervivencia de los mejores¨, que es aquella teoría que dice que
en toda sociedad existe una ¨raza superior¨ que se basa en sus condiciones de
existencia. La corriente spenceriana afirma que no todos lo hombres son
iguales, y que por lo tanto se produce una selección natural en donde hay
triunfadores y perdedores, a partir de la diferenciación que produce sus
distintas cualidades genéticas y cualidades adquiridas. Los triunfadores en una
sociedad y en el mercado son quienes tienen esas cualidades originarias
genéticamente y los que incorporan cualidades en su interrelación con el medio
social a través de la competencia con otros seres. El perdedor, es aquel que no
posee cualidades genéticas, ni adquiridas, y por lo tanto son seres de escasa
evolución, seres inferiores. De acuerdo a esta concepción los seres más fuertes
o más inteligentes tienen prerrogativas sobre el resto de los humanos, en
virtud de su capacidad innata y adquirida sobre los más débiles física o
mentalmente. De esta manera se puede justificar desde la eliminación de seres
dementes o débiles, hasta el exterminio de razas consideradas inferiores, o
sub-razas que no hayan evolucionado como las más avanzadas de la humanidad. Las
primeras están destinadas a regir, en tanto que el resto deberán obedecer o ser
eliminadas por el proceso natural de selección y supervivencia de especies.
De allí que las opiniones de Spencer
sobre la asistencia social y la prestación de servicios fundamentales como la
educación pública o la salud pública hayan sido particularmente negativas.
Según este autor, la educación debe ser ¨no pública¨, por lo tanto no universal
ni igualitaria, ya que educando a todos por igual, de esa manera se estaría
contrariando la libre elección entre la educación o la ignorancia. Igualar a
los seres, es mantener vivos y compitiendo a los perdedores o inferiores que
deben seleccionarse y eliminarse. Lo mismo con respecto a la salud pública y la
ayuda a los necesitados, ya que eso significaría una injusticia en cuanto a
invertir la selección natural de las especies. De allí que Spencer justifique
la explotación de los menos capaces por parte de los más capaces o dotados.
El darwinismo social propone a partir de
estas concepciones el libre juego de la oferta y la demanda en la economía como
ley económica que trasunta la selección en el mercado, sin trabas ni
intervenciones deformantes de las leyes de la selección natural. Une por un
lado la teoría social de Spencer de la ¨supervivencia del más apto¨, y la tesis
evolucionista de Darwin de la ¨selección natural¨.
· Del capitalismo puritano a la sociedad de consumo
El desarrollo del capitalismo tuvo en
los principales países en que se desarrolló, diversas etapas cada una de ellas
con características particulares. Como vimos anteriormente en los Estados
Unidos tuvo como orígen en la unión del puritanismo y la teoría de la
predestinación. Posteriormente esta fórmula por si sola no respondió a los
intereses de los grupos capitalistas a medida que se desarrollaba el mercado
nacional de ese país. Las propuestas de ascetismo, laboriosidad, producción y
ahorro, fueron superadas por una nueva etapa y una nueva ética en que se
amalgamó ciertas propuestas puritanas con el darwinismo social. Este nuevo
capitalismo que evolucionó de la ¨sociedad de ahorro¨ hacia la ¨sociedad de
consumo¨, lo significó el paso de un capitalismo conservador y sobrio, aun
capitalismo liberal o consumista. Sus características principales eran las
siguientes:
· El capitalismo
conservador, aun impulsaba la idea naturalista de la exclusión social y
marginación de los débiles y pobres, manteniendo vigentes ciertas ´virtudes´ de
los ¨elegidos´ como la laboriosidad, la castidad o moderación en los placeres,
la sobriedad, y la frugalidad.
· El capitalismo liberal, a diferencia del
anterior, propugnó mayores niveles de consumo, y sobre todo mayor consumo para
todos, sin excluir a los pobres. Esta línea de pensamiento buscaba acrecentar
el mercado incorporando a toda la sociedad a la participación social en el
mismo, incrementando la capacidad de consumo de los pobres. Los liberales
mantuvieron del viejo puritanismo sólo la invocación a la laboriosidad, pero
abandonaron el ascetismo y la moderación en los placeres y la frugalidad. O sea
que conservaron la ética puritana en la actividad productiva, pero la
abandonaron en el consumo, proponiendo el relajamiento de las rígidas
costumbres puritanas, el abandono de los límites autoimpuestos moralmente, y la
sugerencia a vivir ´nuevas experiencias´ a partir de consumo.
· Nace la sociedad de consumo
La sociedad de consumo como tal tiene su
primer manifestación en el mercado capitalista norteamericano. Es el producto
de la unión de las nuevas tecnología de producción, y de las nuevas
organizaciones económicas. Entre las nuevas tecnologías productivas está la
producción masiva que llevó al abaratamiento de los productos, la aparición de
la mercadotecnia, o sea el estudio del consumidor, y la compra y venta a
plazos, que estimuló enormemente las posibilidades de compra de los individuos
con menores recursos.
La sociedad de consumo implicó la puesta
en marcha de una nueva cultura mediática, que significó el abandono de las
viejas creencias religiosas, y la caída de las antiguas jerarquías sociales,
éticas y familiares. La nueva cultura mediática del consumismo, implico la
ruptura de viejos tabúes sociales y personales, el remplazo de las viejas
instituciones sociales y religiosas como transmisoras de conocimientos, la
aparición de la propaganda como instrumento de incitación y predicadora de
conductas y hábitos, y la desestructuración de la familia como ámbito de
contención. Entre las consecuencias más inmediatas de esta nueva cultura del
consumo, está la aparición de la moda, como producto de la propaganda o
insistencia en la actuación en determinado sentido marcado por el mercado, en
tanto que la disolución creciente de la familia y las instituciones
tradicionales, llevó a la aparición del consumidor independiente, o el
individuo ´a la intemperie social´.
Abandonado a su suerte, sin familia que
lo contenga, sin instituciones religiosas ni creencias que le imponga límites,
sin transmisión de conocimientos generacionales, y habiendo abandonado toda
creencia o sistema ético, el individuo queda a merced de la propaganda, la moda
y busca la felicidad consumiendo.
· Características y funcionamiento de la sociedad de
consumo
La idea central de una sociedad de
consumo pasa por una economía de producción, con alta tecnificación, apuntando
a mayores niveles de productividad, mayores ventas, y sometimiento del mundo
natural a la lógica productiva. Una economía de este tipo necesita expandirse
continuamente y producir pero sin sobreproducción, buscando un crecimiento
equilibrado pero persistente de los mercados de consumo. Si un mercado de
consumo se agota, inmediatamente hay que prever la creación de otro mercado de
consumo que lo reemplace para que la maquinaria siga funcionando. Por eso es
necesario a veces utilizar la maquinaria propagandística para acrecentar o
crear necesidades de consumo, desarrollando estrategias de ventas de productos,
como promocionar nuevos estilos y modos de vida. Otra de las características de
la sociedad de consumo es la estandarizacion de los descubrimientos técnicos,
cuya aparición responderán al ritmo de necesidad de nuevos mercados de consumo.
También necesita para su funcionamiento la división estricta del trabajo, con
un alto grado de automatización y especialización en las tareas.
Los dos pilares sobre los que descansa
la sociedad de consumo, son por un lado la abundancia de productos, y por el
otro la capacidad de compra y de consumo de la gente. Para que el consumo sea
masivo, se echa mano de los medios de comunicación de masas, a partir de los
cuales se proyectan nuevos valores y una nueva moral, que genere el consumo
compulsivo en los individuos. A partir de ello, las consecuencias más
habituales es que el ser humano con capacidad de consumo esté satisfecho pero
necesite ser realimentado de nuevos productos, en tanto que quienes se
encuentran sin capacidad de consumo, viven el síndrome de la abstinencia y en
continua ansiedad.
· Presupuestos básicos de la sociedad de consumo
La sociedad de consumo posee una lógica
interna que le da sentido a su funcionamiento, que necesita una serie de
presupuestos básicos, o condiciones sin las cuales no podría subsistir como
tal. Los principales son:
1.
La
necesidad de que existan consumidores manipulables. Si el consumidor piensa lo
que consume, no consume
2.
El
remplazo continuo de los objetos consumibles, a través de la creación o
recreación de modas o de innovaciones tecnológicas
3.
El
abandono de la ética del ahorro, y el remplazo por la del consumo, ya que el
que ahorra no consume
4.
La
universalización del consumo: es necesario que todos consuman, ampliando el
mercado a los individuos de distintas condiciones sociales, e impulsando la
masificación del consumo
5.
Preparar
psicológicamente a los individuos hacia la inclinación permanente hacia las
cosas, y que las considere necesarias para su existencia persona.
6.
Asimismo
se procede a la creación de necesidades sociales, sean indispensables o no
indispensables para la vida. Si no existen, hay que poner en marcha el proceso
de formación de necesidades, renovando las viejas ya satisfechas y creando
nuevas.
7.
Estimular
incesantemente el consumo por manipulación, sugestión y alienación. El
consumismo necesita de la conquista de la mente del individuo, que debe
responder compulsivamente al consumo.
8.
Instituir
nuevos valores sociales consumistas, o valores del sistema, que apunten a la
búsqueda incesante y perpetua, la insatisfacción eterna, y la inestabilidad
constante.
9.
La
sociedad de consumo impone a la economía una nueva modalidad de crecimiento
económico, que produce el crecimiento de necesidades en los países o sociedades
desarrolladas vía propaganda, y el despilfarro y sobreexplotación de recursos y
materias primas en los países subdesarrollados
10. Otra de las
tareas de la sociedad de consumo además de acrecentar mercados y crear
necesidades es decretar obsolescencias, o sea establecer hasta dónde se
considera consumible los bienes consumibles, y se debe impone un nuevo
producto.
· Consecuencias de la sociedad de consumo
Una de los efectos más evidentes de este
tipo de sociedad capitalista de consumo es la producción de una nueva especie
de esclavitud, en donde el hombre se convierte en un ser que produce y consume,
y a su vez es súbdito de lo que consume. Si bien es evidente las mejoras en la
calidad de vida material de las personas, mediante la retribución que recibe en
forma de salario, vende su trabajo, y consume productos abandonando su
libertad. Es muy común que las personas experimenten inseguridad individual por
el desplazamiento de sus valores absolutos, por otros valores relativos que no
le satisfacen integralmente ni le hacen feliz.
Las consecuencias sociales más
generalizadas de una sociedad de consumo son la aparición masiva de vicios
sociales, drogadicción, hastío anímico, anomia social, desintegración de los
grupos sociales primarios como la familia, y de grupos secundarios
tradicionales que contengan e inculquen valores éticos y de convivencia
sociales. En general la sociedad de consumo subordina al individuo a las cosas
y a sus sentidos
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