Sobre cómo el poder político
y económico nos controla sin que seamos capaces de advertirlo.
El poder y el control y gestión de éste son elementos
presentes de forma constante en la sociedad y en las instituciones.
La gestión del comportamiento de la ciudadanía y la
actuación según unas normas de convivencia más o menos pactada y aceptada por
el conjunto de la sociedad es llevado a cabo por diversos agentes a lo largo de
nuestra vida. Dicha vigilancia y control serían analizados en la teoría del
panóptico de Michel Foucault.
Entendiendo el
término: ¿qué es panóptico?
Si bien la teoría del panóptico se ha popularizado gracias a
Michel Foucault, el concepto panóptico fue ideado por Jeremy Bentham como un
mecanismo aplicable al control del comportamiento de los presos en las
prisiones.
El panóptico en sí es una forma de estructura arquitectónica
diseñada para cárceles y prisiones. Dicha estructura suponía una disposición
circular de las celdas en torno a un punto central, sin comunicación entre
ellas y pudiendo ser el recluso observado desde el exterior. En el centro de la
estructura se alzaría una torre de vigilancia donde una única persona podía
visualizar todas las celdas, siendo capaz de controlar el comportamiento de
todos los reclusos.
Éstos, sin embargo, no podían ser nunca conscientes de si
eran vigilados o no, dado que dicha torre estaba construida de forma que desde
fuera era vista como opaca, no sabiendo donde estaba o que hacia el vigilante.
Así, el recluso podía estar siendo vigilado a cada momento, habiendo de
controlar su comportamiento con el fin de no ser castigado.
La idea del panóptico sería recogida por Michel Foucault,
que vería en la sociedad actual un reflejo de dicho sistema. Para este autor,
el paso de los tiempos ha provocado que nos sumerjamos en una sociedad
disciplinaria, que controla el comportamiento de sus miembros mediante la
imposición de la vigilancia. Así, el poder busca actuar a través de la
vigilancia, el control y la corrección del comportamiento de la ciudadanía.
El panoptismo se basa, según la teoría del panóptico de
Michel Foucault, en ser capaz de imponer conductas al conjunto de la población
a partir de la idea de que estamos siendo vigilados. Se busca generalizar un
comportamiento típico dentro de unos rangos considerados normales, castigándose
las desviaciones o premiándose el buen comportamiento.
Autogestión y
autocensura
Este modelo social hace que el individuo autogestione su
comportamiento, dificultando la coordinación y fusión con el grupo en pos de
mantener la conducta dentro de un rango establecido como correcto por el poder.
Se dificulta la formación y acción de grupos divergentes con el orden
establecido.
El uso de mecanismos basados en el mismo principio del
panóptico permite que el poder no tenga que ser ejercido y manifestado de forma
continua, puesto que si bien en la antigüedad había una persona que ejercía el
poder y vigilaba si era obedecido, ahora cualquier persona o incluso objeto
puede ser un representante de dicho poder.
El hecho de que la vigilancia sea invisible, es decir que
las personas observadas no puedan determinar si están siendo observadas o no,
hace que el comportamiento individual sea controlado incluso cuando no se
vigila. El sujeto en posible observación intentará obedecer las normas
impuestas con el fin de no ser sancionado.
El panóptico en la
sociedad
Para la teoría del panóptico de Michel Foucault, la
estructura de tipo panóptico en la que algunos agentes gozan del poder de
vigilar y sancionar el comportamiento del resto sin que éstos sean capaces de
discernir si están o no siendo vigilados no se limita solo al ámbito carcelario
en que Bentham lo imaginó.
De hecho, según Foucault todas las instituciones actuales
tienen de una forma u otra este tipo de organización. Si bien no es necesario
que sea llevado a cabo físicamente, e incluso sin que se lleve a cabo una vigilancia
real en algún momento, el hecho de sabernos o creernos vigilados y evaluados va
a modificar nuestro comportamiento en los diferentes entornos.
Por ejemplo, la teoría del panóptico de Michel Foucault es
aplicable en el mundo de la empresa, donde los empleados controlan su conducta
ante el conocimiento de que sus superiores pueden visualizar sus actuaciones.
Dicho control mejora la productividad y disminuye la dispersión. Lo mismo
ocurre en la escuela, con los alumnos autocontrolando su comportamiento cuando
se creen vigilados por los docentes e incluso con los docentes cuando
consideran que están siendo vigilados por los órganos directivos.
Para Foucault, todo en la actualidad está vinculado mediante
la vigilancia, desde la participación en diferentes instituciones hasta nuestra
vida cotidiana. Incluso en ámbitos como el sexo resultan visibles los
mecanismos de control de la sociedad actual, buscándose el control de nuestras
pulsiones a través de la normalización de la sexualidad. Ello se ha visto reforzado
con el nacimiento de las tecnologías de la información, en que cámaras y
sistemas de vigilancia han sido implementados y mejorados de cara a controlar
el comportamiento ajeno.
Algunos aspectos
vinculables a la Psicología
Tanto la estructura diseñada por Bentham como la teoría del
panóptico de Michel Foucault tienen una importante consecuencia a nivel
psicológico: el surgimiento del autocontrol de los sujetos debido a la
presencia de vigilancia.
Este hecho se corresponde con el condicionamiento operante
según el cual la emisión o inhibición de una conducta vendrá dada por las
consecuencias de dicha acción. Así el hecho de saberse vigilados implica, según
el caso, la expectativa de un posible refuerzo o castigo si realizamos
determinadas conductas. Ello provocará que se lleven a cabo las respuestas que
se procure realizar el comportamiento que provoque consecuencias positivas o
que evite la imposición de un castigo, mientras que se evitará toda aquella
conducta que suponga consecuencias aversivas.
Si bien puede mejorar el rendimiento laboral y el
comportamiento en determinados ámbitos, dicha vigilancia constante puede
suponer en muchos casos el nacimiento de reacciones de estrés e incluso
episodios de ansiedad en personas que terminan inhibiéndose en exceso, siendo
pues un control excesivo promotor de rigideces conductuales y malestar
psíquico.
Asimismo, la imposición del poder va a generar un elevado
nivel de reactancia en otras muchas personas, induciendo comportamientos
opuestos a los que se pretendía conseguir inicialmente.
Dicho control también puede conducirse de manera positiva.
El hecho de saberse vigilados puede incitar a los sujetos a realizar
modificaciones de conducta que a la larga pueden suponer una ventaja
adaptativa. Por ejemplo, puede ayudar a mejorar la adherencia y seguimiento de
un tratamiento o terapia o incluso prevenir actos tales como agresiones, acoso
o malos tratos. El problema es que muchas de esas modificaciones van a ser
meramente superficiales y de cara al público, no provocando cambios
actitudinales ni llevándose a cabo en la esfera privada. El cambio conductual
se realiza básicamente por las posibles consecuencias y no por el
convencimiento de la necesidad de un cambio.
Referencias bibliográficas:
• Foucault, M. (1975).
Surveiller et punir. Éditions Gallimard:
París
• Artículo relacionado: "Biopoder: la teoría que
desarrolló Michel Foucault"
• Te puede interesar: "Los 13 tipos de cárceles (y
sus efectos psíquicos en los reclusos)"
La teoría del panóptico de
Michel Foucault
No hay comentarios:
Publicar un comentario